Los últimos dos meses fueron realmente extraños. Si bien pasé los días estudiando, desde que me levantaba hasta que me iba a dormir, pasaron varias cosas que podría listar de la siguiente manera: gente nueva, gente manipuladora - attention whore -, rompí un candelabro en la recepción del edificio con una heladera, a una de las attention whore la intentaron secuestrar; en fin... cosas.
Debo decir que la capital es bastante tranquila. Es más tranquila incluso que el lugar en el que vivía antes.
Igual, como todo tiene sus defectos, aquí van:
1) Los servicios (internet, más precisamente fibertel; supermercados; tiendas; comida) son muy malos.
2) Hay abuso hacia el consumidor por todas partes.
3) La terminal de colectivos se inunda con cualquier lluvia.
4) El cuarteto.
Otro de los tantos problemas como todos sabrán vivan donde vivan, son los de las inmobiliarias y las mágicas garantías, pero eso es otro cuento.
Creo no haber visto tantas academias e institutos que preparen para ciencias médicas en ningún otro lugar.
Desde mi lugar, puedo decir que el cursillo nivelatorio fue una mentira, no merece ese nombre. No existe posibilidad alguna de enseñar hidrodinámica, hidrostática y electrostática en una clase de tres horas.
Creo que se entiende porqué hay tantas academias.
De todas formas, en general Córdoba está bastante bien.
Tendría que investigar e intentar conocer más para hablar de forma apropiada del lugar.
Volviendo a lo otro... sigo esperando las notas para saber si ingresé o no, de eso dependerá lo que haga este año. Vale aclarar que algunas notas se filtraron por mail con direcciones oficiales de la universidad, por lo que me dije en un momento: me hubiese ido a la UBA.
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